
Resultados a 5 años tras el reemplazo valvular aórtico transcatéter o quirúrgico en pacientes con estenosis aórtica de bajo riesgo (Seguimiento a 5 años del Evolut Low Risk trial).
13 de septiembre de 2025 
La hipertensión de origen renovascular es una causa relevante de presión arterial elevada a nivel mundial, constituyendo aproximadamente el 20% de los casos de hipertensión secundaria. Su prevalencia en la población hipertensa se sitúa en un rango de 0,1% a 5%, según diferentes publicaciones. La causa más común de esta condición es la enfermedad aterosclerótica de las arterias renales, cuya presencia está vinculada a la hipertensión resistente, la nefropatía isquémica y un incremento en el riesgo de eventos cardiovasculares y mortalidad a largo plazo.
En cuanto a las opciones de manejo terapéutico para la enfermedad aterosclerótica de las arterias renales, se incluye la revascularización renal a través de angioplastia percutánea con colocación de stent. No obstante, es crucial señalar que los ensayos clínicos aleatorizados que han comparado este procedimiento con el tratamiento médico estándar en solitario no han conseguido demostrar un beneficio adicional sustancial. Por esta razón, las indicaciones clínicas actuales otorgan una recomendación débil para esta intervención, lo que subraya la necesidad de identificar a los pacientes que verdaderamente se beneficiarán.
El propósito del estudio actual, dirigido por Yuxi Li y su equipo en el Peking University First Hospital (China), fue evaluar si la angioplastia renal optimizada por la Reserva Fraccional de Flujo (FFR) ofrece una ventaja sobre el procedimiento guiado únicamente por las imágenes de la angiografía convencional.
Para este fin, se diseñó el estudio FAIR, un estudio piloto multicéntrico, de diseño abierto y ciego, e iniciado por el investigador. Se reclutaron pacientes con enfermedad aterosclerótica de las arterias renales (definida como una estenosis de la arteria renal superior al 50% en un vaso mayor o igual a 4,0 mm de diametro) que presentaban hipertensión secundaria (mayot o igual a 140/90 mmHg) mal controlada con medicación. Los participantes fueron asignados al azar (razón 1:1) a dos grupos: angioplastia optimizada por FFR o angioplastia guiada por angiografía. En el grupo angiográfico, el stent se implantó sin importar el valor de FFR; por el contrario, en el grupo guiado por FFR, el implante solo se realizaba si el valor era inferior a 0,80. La medición primaria evaluó la variación porcentual en la presión arterial sistólica media diurna ambulatoria y el índice compuesto de medicamentos antihipertensivos a los tres meses post-procedimiento.
El análisis definitivo incluyó a 107 sujetos de 13 instituciones chinas, enrolados entre febrero de 2023 y febrero de 2024. La edad mediana fue de 63 años (RIC 57–69), con una mayoría masculina (62%). La presión arterial sistólica media diurna ambulatoria basal media fue de 138 mmHg y el índice compuesto de medicamentos antihipertensivos mediano fue de 4. En el momento de la intervención, el 56,4% de los pacientes estaba bajo tratamiento con dos agentes antihipertensivos, siendo los IECA los más frecuentes.
En lo concerniente a la variable de resultado principal, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el cambio de la presión arterial sistólica media diurna ambulatoria (4% [-2%,11%] vs 4\% [-3%, 10%]; p= 0,97) ni en el índice compuesto de medicamentos antihipertensivos (0% [0%, 3%] vs 1% [0%, 4%]; p = 0,33) entre los grupos con y sin optimización por FFR, respectivamente. Pese a esto, el grupo con guía por FFR mostró una reducción notable en la cantidad de stents implantados en comparación con el grupo angiográfico (46,0% vs 100,0%; p < 0,01). Además, el implante del stent solo evidenció un beneficio significativo en los pacientes con FFR menor 0,80, logrando una disminución promedio ajustada de $6,2 mmHg en la presión arterial sistólica media diurna ambulatoria (IC 95%: 0,6–11,9) y de 3,1 en el índice compuesto de medicamentos antihipertensivos (IC 95%: 1,5–4,7), a diferencia de aquellos con FFR mayor o igual a 0,80 (1,4 mmHg [IC 95%: -4,5–7,2] y 0,7 [IC 95%: -1,1–2,5], respectivamente).
Conclusiones:
Aunque la estrategia guiada por FFR no mejoró de forma significativa el control general de la presión arterial o la medicación en comparación con la guía angiográfica simple, sí logró reducir a más de la mitad la necesidad de implantar un stent en la arteria renal.
El beneficio clínico del stent (reducción de la presión y la medicación) se concentró exclusivamente en el subgrupo de pacientes cuya estenosis era funcionalmente significativa (FFR menor a 0,80), sugiriendo que la FFR es clave para seleccionar a los verdaderos respondedores al tratamiento invasivo.
Dr. Juan Manuel Ponce.-
MN: 115671
Titulo Original: Fractional flow reserve-guided renal artery stenting in atherosclerotic renovascular hypertension: the FAIR randomized trial.
Cita: Li Y, et al. European Heart Journal 2025, ehaf746. https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehaf746



